Ayer tardenoche, sin premeditación y sin saber, me presenté en casa de José y Ana, y allí estaban sus nietas Carmen y Paula. Porque a
Paula le celebraban su onomástica, no faltaban Ramón y Fonfi, también abuelos, ni Carmen la madre, ni la tía Loli, ni la prima Ana, ni los pasteles, ni la noticia de los regalos recibidos, ni la conversación excesiva del cura. Porque terminamos hablando de los libros, lo apasionante de dejarse atrapar por la lectura... Hasta que la festejada sentenció: ¡¡¡a mí no me gusta leer!!! Curiosamente su hermana mayor, Carmen, 11 años, es lectora empedernida; curiosamente estábamos en la casa de los libros de Loli, mi gentil proveedora.
Curiosamente, cuando llegué a casa encontré en un correo-e este enlace que no necesita presentación:
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