jueves, 20 de abril de 2017

John le Carré casi padrino hoy 20


Anoche en este MINI escuchaba desde YouTube la entrevista a Pedro Iturralde de Falces, palabra por palabra. Coincidencias que me han emocionando particularmente: la bicicleta, los humos y sus monólogos; su padre músico (mi abuelo músico también con el clarinete). Para qué más; qué noche de sueños vivísimos.

Mis padres, siendo niño me llevaban a escuchar los conciertos de su amigo Pedro Iturralde en el Salón del Americano, donde los tres tomábamos el café, mi mamá y yo éramos ajenos a la copa de Fundador, pero sí sufríamos los humos densos del puro paterno inmediato, mezclado en espesa nube con los de la concurrencia mayoritaria, los hombres. Fechas de las Fiestas de la Patrona, la Virgen de Nievas. Podéis constatar, viendo el vídeo, a Pedro todo palabra, palabra como muchos otros de su edad que os circundan/damos. Pido perdón, aquí en mi caso. Y si lo soportan, añado esta anécdota:

El martes regresó Carlos del Valle a Roma. Él tiene algunos años menos, le gusta hablar pero en estos días que ha estado en CM19 me ha tenido que escuchar montón de peroratas porque hablo muchísimo más que él; y en la última hora me vino a decir algo semejante a esto: lo que cuentas es ficción (mentira), contándola dos veces, sólo tú crees lo que narras.

Segunda conmoción, hoy jueves: En la Biblioteca de la Comunidad de Madrid de la calle Azcona me hago con el libro de John le Carré; leo por las aceras, recojo en el kiosko el periódico con la derrota del Barça, lo dejo de lado y sigo en el libro la lectura sorprendente hasta llegar a la página 16: "Todas éstas son historias verdaderas contadas de memoria". Y en la página 17: "En ningún momento he falseado conscientemente un suceso o una historia. He disimulado o disfrazado cuando ha sido necesario, sí. Pero falseado jamás". Me vengo con urgencia al MINI; tengo que escribirlo:

En Pamplona nos buscó la coral "Juan del Encina" para acudir a Madrid a grabar el disco ESPERANZAS Y LÁGRIMAS, de Miguel Manzano (1970); necesitaban, a última hora, sumar voces de barítono-bajo. Allí me encontré con Pedro Iturralde, en la orquesta, interpretando con su saxo (jazz) como solista los salmos 136: LOS CAUTIVOS DE BABILONIA, y el 123:

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
cuando los hombres nos asaltaban,
nos habrían tragado vivos
al volver contra nosotros su furor.
···
La corriente nos habría llegado al cuello
hasta tragarnos en sus espumas;
nos habría arrastrado vivos
el torrente enfurecido y destructor.

Para cantar las estrofas de estos dos salmos, Pedro Iturralde se trajo un solista excepcional, Bob Lindsay, afro-norteamericano. Aunque Bob no se enteraba de nuestra conversación cien por cien falcesina, nosotros abundamos en cien anécdotas del pueblo común, concluida con gozo la grabación. Que no me vengan con incertidumbres.

En 1973, en la Semana Santa de Chile, después vendría el 11 de septiembre, me ofrecieron en una emisora de la ciudad de Los Ángeles programar contenidos varios entre los que incluí dos discos: uno de Ramón Cué, MI CRISTO ROTO, el otro ESPERANZAS Y LÁGRIMAS. No faltaron las llamadas de personas emocionadas. Aquellos tiempos. ¿Callarlos?